#CONMÁSFUERZA


 

El Club Baloncesto Tizona es una organización de basket que busca la formación integral de sus jugadores en cualquiera de los ciclos de formación que se encuentre. Desde los más pequeños, de 6 años, hasta los senior, mayores de 18, todos son proyectos de crecimiento deportivo y personal para el club azulón.

Es por esto que los valores del deporte siempre estarán presentes en la actividad deportiva de nuestros jugadores, que aprenden de entrenadores con métodos de trabajo que parten del respeto al rival, pasan por la diversión de la práctica deportiva y terminan con la máxima exigencia. Con estas bases, el CB Tizona divide su formación en tres etapas diferentes: iniciación, consolidación y relación.

INICIACIÓN

La primera de ellas engloba a niños de 6 a 13 años y es la base de todo proyecto deportivo sólido, que arranca con el principal objetivo de transmitir la pasión por el baloncesto a los más pequeños. Conseguida esa meta, los entrenadores tienen que conseguir sentar las bases técnico-tácticas de los jugadores, que serán contrastadas con otros equipos de la misma categoría en competición. En ese punto de la formación también entra en juego la capacidad de compromiso con el grupo.

CONSOLIDACIÓN

La etapa intermedia, la de consolidación, se refiere a jugadores de 14 a 17 años que mantienen su compromiso con el baloncesto y sus capacidades siguen aumentando. En esta etapa es imprescindible potenciar la responsabilidad y el compromiso de los jóvenes en todos los ámbitos de la vida, tanto en el equipo, como en los estudios. Así, se conseguirá seguir avanzando en un ciclo que da paso a la etapa de relación.

RELACIÓN

El último ciclo formativo permite a los jugadores senior a involucrarse aún más con el club, porque, además de pasar a formar parte del primer equipo, tienen la oportunidad de devolver parte del bagaje recibido durante los últimos años, formando a jugadores más jóvenes en alguno de los ocho equipos de las categorías inferiores, así como en la Escuela de Baloncesto del CB Tizona.

Además, esto implica hacer actividades fuera de la actividad habitual del club, como los campus de Navidad y Semana Santa o los torneos 3x3 de baloncesto en la calle.

Así se resumen tres etapas que forman parte de un ciclo vital que debe hacer de nuestros jugadores personas que viven su vida y afrontan sus problemas con las herramientas y valores que han ido aprendiendo de la práctica del baloncesto a lo largo de todos estos años.